DOS DE LOS PRINCIPALES ELEMENTOS QUE TENDRÍA LA REFORMA A LA JUSTICIA.

Hernando Herrera, director de la Corporación Excelencia en la Justicia, habló en Sala de Prensa BLU sobre el caso del médico que disparó a tres presuntos ladrones, la legítima defensa y principalmente sobre la necesidad de una reforma a la justicia en el país.

Herrera aseguró que la reforma a la justicia hay que verla a dos niveles: el macro, que cubre la alta cúpula judicial, y el micro que es el dirigido a hacer los trámites más sencillos.

Reveló en primicia para Sala de Prensa BLU que ha hablado con la ministra de Justicia sobre algunos de los elementos del proyecto como la posibilidad de que las sentencias que expiden las altas cortes, con la finalidad de propender la seguridad jurídica, se conviertan en precedente.

“Es decir que de aquí en adelante cada juez no va a interpretar la norma como bien le parezca, sino que va a estar atado, además de a la ley, a la jurisprudencia de las altas cortes”, aseguró.

Dijo que otro de los grandes elementos de la reforma es que se eliminaría de tajo las facultades electorales de las altas cortes y solamente podrán intervenir en la designación del fiscal general de la Nación .

“Eso quiere decir que las cortes únicamente estarían con la potestad de elegir fiscal y no a otros cargos, como por ejemplo, el procurador”, explicó.

Sobre las reformas “micro”, Herrera asegura tiene como anticipo que se prepara el incremento de procesos de única instancia.

También la flexibilización del arbitraje y políticas que ayuden a solucionar el hacinamiento con la posibilidad de ampliar el cupo carcelario mediante la construcción de más cárceles mediante asociaciones público-privadas.

De otro lado, el abogado Iván Cancino habló con Sala de Prensa sobre la reforma a la justicia y el caso del médico que disparó a los tres presuntos ladrones en Bogotá.

Cancino aseguró que es importante aclarar que la legítima defensa debe ser la última opción y es básicamente cuando se vea en peligro la vida propia o la de un tercero.

“La legítima defensa no puede ser cuando alguien me roba un espejo o me rapan una cadena, tiene que verse en riesgo inminente”, explicó.

Afirmó que la falencia es de los fiscales que no están preparados para pedir medidas de aseguramiento y los jueces no tienen otra solución que dejarlos en libertad o en prisión domiciliaria.

“Lo primero es una capacitación y un análisis a fondo de las facultades de los fiscales para presentar su caso ante las autoridades”, aseveró.