Reinado internacional del retorno de Acacias. De icono a una  vergüenza nacional.

Por José Gilberto Díaz Pardo.

Gerardo Mancera Céspedes.

Corría la década de los setenta y en la ciudad de Acacias, como en todo el departamento del meta se acentuaba una crisis económica que afectaba tanto al comercio como a los diferentes gremios de la  producción. en aquella época por cierto muy renombrada por aquello de la moda Gogo y Yeyé, de los zapatos para hombre con plataforma del cabello largo de los pantalones bota campana es decir toda una cultura que se juntaba a la combinación del Rock and roll que contrastaba entonces con el romanticismo que emanaba las baladas de los Ángeles Negros, los Pasteles  Verdes, Sabu, Nino Bravo, Julio Iglesias, Roberto Carlos, entre otros muchos.

 En una de esas caminatas que solían hacer, el cundinamarqués Gerardo Mancera Céspedes, y el tolimense Alejandro Granados, (fallecidos) preocupados por la situación económica del municipio, se inventaron una actividad, folclórica, con el objeto de reactivar, la tan cacareada reactivación economía actual, pero  que para esa época si surtió un efecto muy positivo; a esa actividad se le llamo Festival del Retorno, y lo llamaron así, en común acuerdo entre los ilustres Mancera y Granados, teniendo en cuenta que sería la fecha o la actividad propicia para que los hijos acacireños ausentes regresaran a su terruño, para poder visitar familia, amigos y compartir entre los mismos.

Esta experiencia fue muy fructífera, para la construcción del festival del retorno con más bases y más actividades, fue así que a muy pocos años después se proyectó en el marco del festival del retorno y se realizó el Reinado del Retorno.

Certamen este que contribuyó positivamente a engrandecer el festival, puesto que las candidatas, no solo mostrarían belleza, era obligación tener conocimientos del folclor llanero ejecutar instrumentos musicales, cantar, bailar, y en cada una de estas actividades sumaban puntos para un gran acumulado final que sería el argumento verdadero y legal para que los jurados dieran su veredicto final respetando desde luego el profesionalismo y conocimiento dé cada una de  las candidatas.

Fallo este que no tenía objeción alguna pues estaba como siempre ha sido cimentado sobre bases concretas e inobjetables,  blindado a cualquier supuesta manipulación mal intencionada e interesada por principiantes, entre otras cosas irrespetuosos con la cultura y costumbres de nuestro inmenso llano  llegando hasta la desfachatez de querer imponer una reina desconociendo los resultados de un jurado y de toda una actividad llevada a cabo durante tanto tiempo con respeto y dignidad sobre todo cuando la imagen de nuestra tierra por Dios bendecida como lo es Acacias este entre dicho en medios de comunicación del orden nacional y en contubernios que solo alimentan hacer más odioso  el tema.

  A quienes desde los rincones de nuestros aposentos contemplamos  esta triste realidad no nos queda más que decir que todo tiempo pasado fue mejor, por ahora a llorar en el mono de la pila.

 No sé cuál será la reacción o el dolor que puedan soportar espiritualmente Gerardo Mancera Céspedes y Alejandro Granados al ver que uno de sus grandes proyectos que fuera orgullo de la tierra que sin haber nacido en ella la quisieron y la respetaron más que un nativo, fuera vapuleado inmisericordemente.