Un salvavidas al servicio del Ejército Nacional

Desde el 21 de febrero de 2006, Elías Martínez dejó de ser un civil para convertirse en un Soldado del Ejército Nacional de Colombia, el amor que siempre sintió por su país y el ejemplo que vio en su entorno de la vida militar, lo llevó con mucha ilusión a dar el primer paso para cumplir su mayor sueño, dejando a un lado a su familia que vive en Antioquia, para dedicarse a servir a la patria desde el suroriente del país.

En el año 2009, en medio de la guerra y los campos minados puestos por los terroristas, en el sector del Olvido zona rural de San José del Guaviare, Martínez, como lo llaman en la Institución, vio a uno de sus mejores lanzas el soldado profesional Sánchez Pérez, caer en uno de ellos y aunque el comandante logró tomar el control de la situación, calmar la tropa y el enfermero que estaba con ellos le prestó inmediatamente los primeros auxilios, Sánchez estaba muy mal herido y perdió la vida; situación que motivó a Martínez a formarse en el área de la salud en la Escuela Logística de Bogotá durante el año 2011.

Luego de recibir el título como Auxiliar de Instrucción de Enfermería, retornó a la Brigada N. °22, esta vez con una misión diferente, la ser instructor de los soldados que están en primera línea de combate, atentos ante cualquier hecho que afecte su vida.

Es así como, en el año 2015 en las instalaciones del Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento N. °22 adscrito a la Vigésima Segunda Brigada de Selva, Martínez inició a capacitar a los Enfermeros de Combate de esta Unidad Operativa Menor, quienes pertenecen a las compañías que a diario lucha por contrarrestar el narcotráfico en la selva colombiana y que se encuentran en el área de operaciones corriendo el riesgo de verse afectados con algún artefacto explosivo, o de verse inmersos en medio de un combate con los integrantes del GAO-r Estructura Primera, por lo que los soldados “salvavidas” son una verdadera necesidad.

Este hombre y soldado, enamorado de las ciencias de la salud, asegura que: «la sanidad es muy importante en todos los soldados, aquí estamos en una zona muy pandémica, por eso les enseñamos sobre las enfermedades transmitidas por vectores, además de las heridas por combate, mutilaciones, entre otras».

Es tan grande su pasión por lo que hace, que no deja de capacitarse y de obtener nuevos conocimientos que pone al servicio de sus aprendices, es así como todos los años recibe actualización de los saberes, ya sea viajando a Bogotá o recibiendo a los docentes en el Batallón de Instrucción.

Martínez asegura que para transmitir su conocimiento, prefiere que los escenarios en lo posible, estén cercanos a la realidad y la práctica para que sea la principal herramienta para trasmitir su experticia, capacidades y conocimientos y sea más llevadero para los soldados que se enfrentan, no solo al inclemente clima del Guaviare y sur del Meta, sino a la delincuencia común y a los residuales de los grupos armados, que con acciones terroristas pretenden afectar la vida y la integridad de los uniformados que se encuentran en el área de operaciones.

A sus 32 años de vida, este soldado profesional, de vocación acérrima para servirle a los demás y con una pedagogía que lo definen como un instructor elocuente, capaz de trasmitir lo que siente y piensa, lleva en su memoria un sinnúmero de hombres que han escuchado sus palabras, aquellas que pronuncia con el propósito de extender y multiplicar aquello para lo que fue entrenado.

Cuando se conoce a un buen docente, siempre se lleva presente,  hasta en los momentos más difíciles; así es el caso del dragoneante Zapata quien, luego de haber tomado nota y aplicado lo aprendido de las cátedras que Martínez le dio en el Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento N. °22, con pericia y aptitudes propias de un enfermero, logró salvar la vida del dragoneante Ochoa, quien durante el desarrollo de la operación “Camaleón”, cayó en un campo minado donde resultó mutilado en su extremidad inferior derecha y el “salvavidas”, en medio de la situación, logró estancar la hemorragia con varios apósitos que llevaba dentro del botiquín, le suministró analgésicos para calmar el dolor y se comunicó con Sanidad para su pronto traslado.

Es por eso que, en cada jornada de capacitación, Martínez busca la manera de mostrar a los soldados el paso a paso de lo que se debe hacer cuando alguien tiene una hemorragia, «primero se debe controlar, luego hacer el procedimiento de canalización para tener estable al paciente, revisar sus signos vitales y utilizar líquidos como solución salina, o mantener completo el botiquín para que nada nos haga falta».

Este soldado de la patria, a pesar de ocultar su sonrisa bajo un de las prendas obligatorias en esta época, el tapabocas, demuestra la felicidad y el orgullo que siente al ser Instructor de Sanidad del Ejército Nacional, porque está seguro que los Enfermeros de Combate que ha capacitado en el Guaviare, están entrenados para cualquier situación que se pueda presentar en las diferentes áreas operaciones.

Asimismo, espera capacitar a más soldados y cumpliendo con su misión desde su especialidad, la de salvaguardar la integridad del personal que entrega su vida por brindar seguridad y acabar con el flagelo del narcotráfico en la región.