Soldados profesionales consagrados a su misión, se preparan para el retiro.

Con una trayectoria de 20 años en la Fuerza, culminan una etapa de sus vidas a prueba de todo: sacrificios, disciplina, fortaleza y templanza, salvaguardando la seguridad nacional y enfrentando los más grandes desafíos en el área de operaciones, con vocación militar, al servicio de las comunidades.

El soldado profesional Nolmer Lizcano Narváez, aplicó al pie de la letra las enseñanzas que Ana Isabel, su madre,  siempre le repetía: «No importa lo que hagas en la vida,  tienes que ser el mejor », y así lo hizo, desde entonces se propuso ser un soldado ejemplar y comenzó a destacarse entre 500 hombres de su contingente, lo que lo llevó a ganarse el respeto de sus compañeros y la confianza de los superiores, quienes lo seleccionaban para grandes misiones y cursos de capacitación, los que aprovechó al máximo, ya que tan solo contaba con primero de primaria y en la Fuerza no sólo logró terminar su bachillerato, sino adelantar cursos militares como el de contraguerrilla, operaciones psicológicas,  el arte de la locución, diseño gráfico y desempeñarse como camarógrafo. ¡Nada le quedó grande!

Estuvo en los momentos más cruciales de la guerra en Colombia, en los departamentos de Bolívar, Caquetá, Magdalena, Huila, Santander, Antioquía y Guaviare, patrullando y combatiendo en plena zona roja, de ese entonces: en San Vicente del Caguán, Llanos del Yarí, Larandia, Florencia, Solitas, Algeciras, Landázury, Yarumal, Vélez, Ituango, Yondó, San Pablo, Puerto Berrio entre otros, donde vio morir tristemente  a muchos de sus lanzas, era la época que se enfrentaban a diario con la guerrilla y al enemigo silencioso de las minas antipersonal, tiempos muy difíciles que logró superar gracias al compromiso de un Ejército que se entrena día a día, con disciplina y profesionalismo por la seguridad de los colombianos.

Como anécdota recuerda que, con su labor de soldado profesional, salvo muchas vidas, evitó atentados a la población civil, se enfrentó al enemigo, pero una de sus mejores experiencias, fue lograr con su voz, persuadir la desmovilización de integrantes del Frente Séptimo de las extintas Farc, a través de la emisora Colombia Estéreo en Calamar Guaviare, donde conquistó a todos sus habitantes y llevó mensajes de seguridad y esperanza a la población. Hoy dedica a este triunfo a su madre e hija, quienes fueron el motor que lo impulsaron a alcanzar sus metas, un triunfo que representa el sacrificio, superación y gloria de un soldado que lo entregó todo por el bienestar de las comunidades más apartadas del país.

Otro de los héroes que se prepara para el retiro es el soldado profesional Héctor Fabio Cristancho Carmona, con 19 años y 8 meses en el Ejército Nacional de Colombia, ingresó a prestar servicio el 11 de enero de 2002 en el Plan Energético y Vila N.° 8, en la jurisdicción de Segovia Antioquía, y luego como soldado profesional al Batallón de Infantería N.°22 Batalla de Ayacucho, posteriormente en el año 2007 fue trasladado de la ciudad de Manizales, su tierra natal, al municipio de Uribe, Meta, donde llegó con un poco de incertidumbre, ya que era un municipio donde se vivía intensamente el conflicto a manos de los grupos armados al margen de la ley, en cabeza de alias Romaña, era la época de transición de la guerra a la paz.

Durante 11 años estuvo patrullando el área de Uribe, conociendo palmo a palmo la zona. En ese tiempo logró ganarse la confianza de la población, gracias a la presencia institucional que garantizaba la seguridad y protección de sus habitantes. Desde hace 3 años, después de realizar un curso en el Centro de Misiones Internacionales, pasó a ser parte de la oficina de Acción integral, fue la oportunidad para liderar procesos de transformación en sus habitantes por medio de más de 1000 actividades brindando desarrollo y progreso a la región, un esfuerzo que el Ejército hace para llegar con ayudas y beneficiar a las comunidades.

Hoy al culminar su tiempo de servicio a la patria, se despide con la satisfacción del deber cumplido, dejando huella en el corazón de cada uno de los habitantes de Uribe. «Considero que mi carrera militar fue hecha en equipo, junto a mis lanzas que siguen trabajando por el bienestar de los que más nos necesitan », afirma el soldado profesional Cristancho.

En el Ejército los soldados profesionales Lizcano y Cristancho son fiel ejemplo del militar consagrado a su misión, ellos, al igual que los casi 200 soldados que hoy se preparan para el retiro asistido, siempre levantaron la mano para aportar a las comunidades, y a pesar de no llevar el uniforme serán soldados por siempre.

La Cuarta División agradece a todos los soldados profesionales, suboficiales y oficiales que sirvieron a la Institución con coraje y honor. Hoy muchos de ellos, con nostalgia en su alma, evocando como si fuera ayer, el día en el que juraron bandera para defender hasta con su propia vida la seguridad de los colombianos.

¡Agradecimientos sin límites!

Prensa Séptima Brigada.