Quintuplicó su valor. Contraloría General califica de ‘inaceptable’ el contrato: abre investigación.

En pleno escándalo del espionaje ilegal por parte de miembros del Ejército, el comandante de esa institución, general Eduardo Enrique Zapateiro, recibió una notificación del delegado para el sector Defensa y Seguridad de la Contraloría General, con fecha del 8 de mayo de 2020.

En esta se le notificó a Zapateiro que se acababa de abrir una investigación fiscal por la millonaria reubicación, modernización y ampliación de la planta de combustible, ubicada en el Campo Aéreo de Tolemaida.

Según el Ejército, la vieja planta no cumplía con normas ni estándares, lo cual generaba un alto riesgo para las vidas humanas e infraestructura militar. Pero los investigadores calificaron de “inaceptable” la contratación para el nuevo edificio, que terminó costando 16.065 millones de pesos (cinco veces su valor inicial), sin que, en criterio del ente de control, el Ejército necesitara realmente construirla.

De hecho, inicialmente se pensó en enviar el caso a la Fiscalía, pero aún no se tiene la evidencia suficiente sobre algún delito. De todos modos, ya se envió el expediente a la Procuraduría para que se abra de manera paralela un proceso disciplinario a personal de la Central Administrativa y Contable de la Aviación del Ejército Nacional (Cenac de Aviación).

EL TIEMPO tuvo acceso al expediente y estableció que, tras 7 años de obras y tres contratos (dos de ellos adicionados en un 50 por ciento), la planta de combustible está inoperante y se usa la vieja.